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La Coctelera
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CORRUPCION EN EL PERU ( second part)

CORRUPCION EN EL PERU

Las mafias internacionales vienen conformando una burguesía trasnacional integrada por funcionarios internacionales, jefes de estado, grandes empresarios, jefes militares, asesorados por expertos financieros; sin embargo, aunque parezca a la inversa, los estados mayores de estas mafias tienen su origen en el centro del imperio. Igualmente, los "paraísos financieros" donde se crean empresas y se anudan negocios ilegales, dependen de fuerzas internacionales globales legales y son funcionales a los círculos globales de poder. Jean Ziegler sostiene que las prácticas delictivas de los parásitos financieros constituyen la etapa superior del capitalismo marcada por la hiperbolización de los beneficios a velocidad vertiginosa lo que tiene su base en la financierización del mundo empresario y en la desregulación generalizada, la pérdida de soberanía estatal y la depredación social.. En resumen, la constitución de la mafia peruana que nace en las Fuerzas Armadas se inscribe en una cadena asociada al desfalco de la economía del país, que comienza y termina con la compra de armas en los años 1980-2000 y que se inserta en la globalización neoliberal dirigida por Fujimori-Montesinos comenzando con la desviación de fondos originados en las privatizaciones, las renegociaciones de la deuda pública, los negociados en la especulación, hasta el saqueo de los recursos naturales de la periferia del país, incluyendo el último rincón. Una verdadera economía criminal que emerge de un Gobierno transformado en administración privada que cuenta con la solidaridad del poder internacional y cada vez más en las microsolidaridades en las regiones y departamentos. A la violencia de las Fuerzas Armadas y de la CIA se une la de mafias y consorcios controlados por los carteles de la droga y la industria armamentista, patrocinados por el FMI, el BM. Un sistema oligárquico revitalizado y más centralizado que ya no le interesa la industrialización sino controlar la economía misma junto a las bandas internacionales. El botín se calcula moderadamente en 8 mil millones de dólares distribuidos en comisiones por compra de armas (1,400 millones), licitaciones públicas, privatizaciones (mil millones), extorsiones, coimas, presupuestos clandestinos (mil millones), manejo de la deuda pública(600 millones), narcotráfico(mil 500 millones), poder judicial(150 millones) etc. Esta organización estuvo integrada por unas 200 personas. Vladimiro Montesinos tendría un 20%(800 millones); Alberto Fujimori y hermanos (junto a los Aritomi y Miyagusuko) solo en bienes acumularon un 10% (410 millones, que sumado a las cuentas secretas y efectivo podrían llegar al 25%), Ministros y funcionarios, comisionistas de obras y compradores de papeles de la deuda otro 20% (800 millones), 40 generales y altos oficiales un 20% más (800 millones). IV. LAS ELECCIONES EN UN PAÍS RACISTA: LUCHAS SOCIALES Y SUJETOS AUN SUBORDINADOS A LA POLÍTICA ELECTORAL. Las elecciones presidenciales del Perú han tenido cuatro momentos en poco más de un año y tuvo como protagonistas primero a Fujimori y Alejandro Toledo, y en el 2001 a Toledo, Lourdes Flores, Alan García y Fernando Olivera. En las dos primeras –año 2000- los mencionados contrincantes representaban al capital y al proyecto neoliberal, el primero un dictador y –como ya vimos- mafioso periférico que gobernó con el apoyo directo de Los Estados Unidos, de la CIA, del FMI y del Banco Mundial. Fraudulentamente ganó la primera vuelta en abril y bajo la presión norteamericana, que cuidaba la legitimidad del régimen servil, mientras avanzaba el escrutinio hacia el final se detuvo en cerca del 50% de votos a favor y aceptó entrar a una segunda vuelta el 28 de mayo. Fujimori fue el único candidato adjudicándose un triunfo indiscutible, excepto por un 30% de los votos fueron en blanco o viciados y un millón no votaron no obstante estar bajo penas de onerosas multas en un país muerto de hambre. Es indudable que esas fueron las elecciones contemporáneas más corruptas y fraguadas, violando su propia Constitución de 1993 –como producto del golpe de Estado del año anterior- y después de haber destituido a tres magistrados constitucionales que dictaminaron contra la segunda reelección. En 1996 Absalón Vásquez, saca la ley de interpretación auténtica. A estados Unidos no le convenía un país inestable con potencialidad de caos cuando preparaba la invasión a Colombia y las calificó de no legítimas y amenazó con sanciones. Cuando se dieron cuenta que las protestas podrían ser pasajeras en un país sin izquierda organizada Clinton abandonó la crítica y a través de la OEA lo aceptó como democratizador. Después de todo aun mantenía la imagen corroída de democratizador, moralizador y de mano dura para lograr la prosperidad y la paz deseadas por todos. Perú es un caso típico del mundo andino y mesoamericano donde la llamada democracia no es otra cosa que el voto de las masas inspiradas y coactadas por el autoritarismo e inducidas por los medios masivos controlados por las mafias en el poder, y que ponen en escena el teatro de la democracia. Al parecer nunca termina de quedar del todo claro que las elecciones son controladas por la burguesía y que en la experiencia histórica no ha sido el medio de tomar las decisiones básicas. Se hacen para legitimar al sistema, la política y las acciones de las clases dominantes, dando la apariencia de que los individuos –denominados ciudadanos- tienen el mandato popular; pero además es el medio de canalizar, controlar y limitar la actividad política de las masas populares. Las elecciones ocultan la conflictividad social y las potencialidades de confrontación de clases, escondiendo los poderes activos en aras de la pasividad y lo efímero de la ficticia participación individual, fragmentada y aislada. Al aceptar este tipo de representatividad se acepta el sistema político, es como una consulta de reafirmación del orden establecido. En estos tiempos –más que nunca- los medios controlan y moldean la opinión pública y solo quienes tengan los recursos para acceder a ellos tendrán posibilidades de ser representantes. Las elecciones en las últimas dos décadas nos muestran que estas relaciones de poder no han cambiado, su carácter evolucionó acercándose cada vez más a una buena dominación y alejándose de lo que podría ser la democracia. En 1980 tres fueron los candidatos principales, Fernando Belaunde por Acción popular, Luis Bedoya Reyes por el PPC y Armando Villanueva por el APRA. Los dos primeros oligárquicos y básicamente conservadores, más el primero que el segundo. Ganó Belaunde con un 54.37% de los votos válidos. La izquierda con 5 candidatos llegó al 14%, la mitad del APRA que quedó en segundo lugar. La buena votación que obtuvo la izquierda en la Constituyente de 1979 (30%) mostró que mientras que las masas se orientaban a la unidad y a la izquierda, en sus representantes ese triunfo desató tal ambición de partidos y candidatos que provocaron su debacle. Un año después la izquierda estaba superatomizada. Unos querían el poder a través de las elecciones y otros por medio de la violencia. Las guerrillas comenzaron y muchos intelectuales iniciaron el éxodo y se alejaron del pueblo auto recluyéndose en las ongs, en los centros de investigación y otros siguieron inscritos en la política oficial. En 1993 hubo elecciones municipales y nuevamente reapareció esa tendencia hacia la izquierda, la revolución en los medios la favorecieron y la IU junto al APRA sumó el 62% de los votos. En 1985 ganó Alan García Pérez, representante del APRA obtuvo el 45.74% de los votos validamente emitidos, la IU el 21.26% el CODE con Luis Bedoya el 11.89%. La izquierda perdió identidad y apoyó al APRA oponiéndose cada vez más a Sendero Luimoso, sin embargo la mayor cesión de soberanía a las fuerzas armadas, la crisis económica y la corrupción del este partido y del frente de izquierda orientó a las masas a los candidatos independientes. En 1989 Ganó las elecciones municipales en Lima Ricardo Belmont, un independiente de derecha. Y en 1990 en una segunda vuelta ganó el hasta ese momento con apariencia de independiente: Alberto Fujimori, cuando en la primera vuelta el otro independiente Vargas Llosa le había sacado una ventaja del 3%. El triunfo de este delincuente principiante se lo dieron el APRA e Izquierda Unida y eso nunca debemos de olvidar. En 1992 se dio el golpe de estado y en 1993 se organizó un referéndum para aprobar una nueva constitución neoliberal que se aprobó con el 47.63% de los votos válidos. Allí se aprobó la reelección, un congreso manejable de 120 miembros, el habeas data para protegerse de la crítica, la pena de muerte a terroristas, la flexibilidad laboral y la renuncia a una política social. En las elecciones al Congreso Constituyente al no presentarse los erráticos APRA e izquierda, ganaron los movimientos creados por Fujimori, Cambio 90/Nueva mayoría con el 49.3% de los votos. En 1995 Fue reelegido Fujimori con el 64% de los votos, cuando ya podía manipular la opinión pública sobre la base de un supuesto crecimiento del 13%, cuestionado por la realidad cotidiana y un fraude que nadie se atrevió a poner en duda, al uso de recursos estatales en campaña, a que el candidato de oposición, Javier Pérez de Cuellar era muy exquisito para una población andina que había invadido su país; finalmente la oposición solo quería sobrevivir. En realidad comenzaba una recesión que en el 2000 afectaba a todo el país mostrando el estancamiento y el desempleo en toda su crudeza.. La mafia Fujimori-Montesinos había comenzado a despilfarrar para no sobrecalentar la economía. Todo mundo comenzaba a preguntarse que había ocurrido con los 8,500 millones de dólares de las privatizaciones (producto de la frenética venta de 150 empresas estatales, fundamentalmente exportadoras y de servicios) y otros miles de millones de dólares recibidos como préstamos. Fujimori no respondía al periodismo crítico sino era con inauguraciones de campaña. La cúpula gobernante crea un nuevo seudo movimiento Perú 2000. Los servicios de inteligencia en enero del 2000 ya tenían toda la estrategia y mecanismos electorales aceitados para una campaña corta, para un combate más en la eternización de la mafia: la Dirección Nacional de Operaciones Especiales inició los nuevos operativos de manipulación, los recursos fluían con prontitud, el SIN vigilaba de cerca de la oposición y preparaba ataques a los principales candidatos de oposición a través de los medios, las empresas de opinión y políticos opositores eran silenciados rápidamente. Los apristas camuflados en el fujimorismo como maestros en el arte de la corrupción le recomendaron al Ex Presidente García que no vaya como candidato. Dos meses antes de las elecciones del 2000 existían opiniones de intelectuales de la Latín American Studies Association (LASA), Transparencia y el Consejo de la Prensa Peruana e informes como los del Centro Carter DNI y la Federación Internacional de Derechos Humanos sobre la falta de condiciones para que se realice un proceso electoral bajo los cánones institucionales de justicia y libertad. Ya era visible la participación de las Fuerzas Armadas en las elecciones, el uso de recursos del Estado en la campaña oficial, el sabotaje y la guerra sucia contra los candidatos de oposición. Desde la interpretación auténtica la contienda era ilegítima. Luego en marzo apareció la falsificación del millón y medio de firmas. Embajadores de la Unión Europea y el Informe de Rebeca Cox del Electoral Reform International Service observaron que no había institucional ni sistema democrático. Las Fuerzas Armadas caminaban sobre una cuerda floja al fraguar un micro golpe de Estado legalmente disfrazado. Descubierta la falsificación, los organismos electorales como el Jurado Nacional de Elecciones, la Oficina Nacional Procesos Electorales y el Registro Nacional de Identificación y Estado Civil (RENIEC) estaban totalmente parcializados y los culpables nunca fueron castigados. El Poder Judicial es el encargado de nombrar al presidente del JNE y a los presidentes de los 48 Jurados Electorales Especiales. Igualmente estuvieron al servicio de la reelección 30 mil tenientes gobernadores, 200 subprefectos y dos mil gobernadores, todo un ejército del fraude. En campaña electoral crearon el Profam, programa que ofrecía terrenos y en el cual se inscribieron 800 mil personas. El 96.1% de las pintas con propaganda correspondían a "Perú, país con futuro" con un diseño asociado a Perú 2000. En todo el país se usaban recursos públicos proelectorales. Una campaña electoral permanente que era intensificada en los últimos seis meses previos a las elecciones, de allí que se calcule un derroche entre 2 y 4 mil millones de dólares del tesoro público. El Servicio de Inteligencia Nacional se constituyó en el comando supremo electoral, los altos jefes militares transformaron a las Fuerzas Armadas en un partido. Elaboraban sofisticados planes como el Bermuda, Narval, Octavio, Periodista 1 y 2. En los medios el Restado era el principal anunciante. Recién se supo que el SIN financia a una docena de diarios sensacionalistas cuya tarea más que elogiar al Presidente era desprestigiar a la oposición. Con todos estos antecedentes los opositores participaron avalando el fraude. El día de las elecciones votaron militares y policías, los miembros de los organismos electorales inducían el voto, se repartían cedulas marcadas o mutiladas, se suplantaban miembros de mesa, en los escrutinios aparecieron diferencias entre el número de electores y votantes; en fin hicieron lo que daba su imaginación para un fraude electoral. En un balance bastante serio de las elecciones del 2000 se dice que éstas carecieron de las condiciones mínimas para ser consideradas democráticas, libres y justas. Dictamen avalado por organismos internacionales: la OEA, Centro Carter, Instituto nacional demócrata de los Estados Unidos, Federación Internacional de Derechos Humanos, Electoral Reform Internacional Service del Reino Unido; y nacionales: Defensoría del Pueblo, Consejo por la Paz y Transparencia. Afirman que en la historia electoral no ha existido un proceso tan irregular. Califican a la legislación electoral como parcializada, ineficiente y defectuosa y a las autoridades electorales de incompetentes y parcializadas. Fundamentan estas conclusiones en: a) inscripción inconstitucional de la candidatura del Presidente Fujimori y problemas en la legislación electoral, b) quiebre de la imparcialidad estatal, uso de bienes públicos, utilización del cargo público, acciones de hostigamiento; C) ausencia de competencia electoral, acceso discriminatorio a los medios de comunicación que estaban al servicio del Presidente candidato, ausencia de pluralismo informativo, hostilización y acoso a los candidatos, personeros y observadores; d) Incompetencia y parcialidad de la autoridad electoral, en la designación de funcionarios electorales, en la falsificación de firmas para inscribir al Frente Independiente Perú 2000, abdicación del JNE de su atribución de fiscalización electoral, ausencia de capacitación a los miembros de mesa y a los electores, carencia de un sistema de cómputo eficiente, accesible y confiable. En conclusión el 28 de mayo de 2000 con la elección del único candidato como Presidente terminó una década de engaños cotidianos, pues allí comienza una caída desenfrenada que termina en la renuncia de Fujimori. Después de la segunda vuelta lanzaron un rumor de distracción: que Fujimori renunciaría dejando a Tudela como Presidente; se dijo que Montesinos era amigo de George Busch hijo. La izquierda y otros conciliadores hablaban de apoyar a los democratizadores del Gobierno como Fujimori contra Montesinos el autoritario. En general, hubo tácito acuerdo para aceptar la elección de Fujimori, no desconocer a un Congreso ilegítimo e ilegal y en no efectuar una reforma profunda de las Fuerzas Armadas. Nuevamente llegó la Misión de alto Nivel de la OEA, como en el 92 a encubrir los golpes de Estado. En el 92 sin elecciones y en el 2000 con elecciones. Estas comisiones están siempre presididas por ex presidentes 100% pro norteamericanos con garantía de servir a sus intereses. Ahora llegó con una agenda de 29 puntos para democratizar al país, a partir de la constitución de una Comisión Democratizadora oficialista con presencia de la oposición y de la sociedad civil. Al margen del contenido del memorando nadie quiso ver en el una afrenta a la dignidad del pueblo y más bien el Gobierno los acusó de ingerencia en asuntos internos. Luego vino la ya conocida "marcha de los cuatro suyos" convocada y encabezada por el candidato Toledo. Allí participaron centrales sindicales, estudiantes, artistas, frentes regionales, gremios, colegios profesionales. Las acciones previas y todo el proceso estuvo circunscrito a la protesta electoral. Apareció la inventiva colectiva y comenzaron a lavar banderas, a fumigar el Palacio de Gobierno, a repartir bolsas de basura con los rostros de los mafiosos mayores: Fujimori-Montesinos. Mientras tanto estos últimos continuaron gobernando como siempre: compraban congresistas por decenas, nombraron a la gansteril Carmen Higaona como contraloría general de la República, ordenaron la detención de Baruch Ivcher, desactivaron al SIN bajo el control de militares y congresistas del régimen, efectuó algunos cambios en la cúpula militar pero manteniendo su poder, y montaron algunos operativos sicosociales como la persecución de Montesinos por Fujimori, cuando en realidad estaban juntos organizando la huida y la difusión del rumor de golpe, colocando al Presidente como la garantía de la democracia, consiguiendo parar la difusión de los videos. Antes había sorprendido a todos al nombrar como Primer Ministro a Federico Salas, supuesto crítico que algunos reconocen ahora como viejo infiltrado en la oposición. Aunque más impactante fue cuando el prestigioso historiador Pablo Macera apareció como candidato oficialista al Congreso, comprado por estos delincuentes, en detrimento del respeto que se le tenía como intelectual critico y radical. Bajo el eficaz slogan de que "con la plata baila el mono", lo mismo que antes hicieron con Aprista Javier Valle Riestra, que en junio de 1998 fue convocado para el mismo cargo, ocurrió con Federico Salas. No estaríamos lejos de la verdad si asumimos que los apristas que cogobernaron con Fujimori (Absalón Vásquez, Valle Riestra, Mercedes Cabanillas y Luis Alva Castro, entre otros) hayan sido los nexos con Fujimori, la OEA y los Estados Unidos, para facilitar y coordinar la vuelta de Alan García y que éste sea quien reciba y disperse los votos orientados a la desconfianza que provocaba Toledo. No olvidemos además que el propio FMI-BM necesitan que el Estado sea más protagónico en implementar el neoliberalismo de segunda generación La salida de Montesinos en septiembre significó el principio del derrumbe de un régimen pero el sistema sigue enraizado, a tal grado que los nuevos Jefes militares del nuevo Gobierno de Valentín Paniagua también tienen compromisos mafiosos; y si decidiese cambiarlos seguramente que los aparatos de poder seguirían intactos aunque compitiendo con los nuevos, quizás más cercanos al próximo Presidente. Poco después el Gobierno rompió el diálogo auspiciado por la OEA al exigir una amnistía irrestricta para los militares, que debería ser incluida en la Constitución. Anteriormente –en junio de 1995- ya habían amnistiado a los militares ladrones y asesinos, pero lo que venía ocurriendo con el dictador Pinochet a la sazón los impresionó tanto que querían refrendar aquellos acuerdos. El país había quedado en bancarrota. Los fondos estatales estaban llegando a su límite con el flujo irrestricto a través del SIN. Miles de millones de dólares eran lo que costaba mantenerse en el poder. Incluso se dice que existía una nómina extra para los militares 3 mil para los generales de brigada, seis mil para los de división y 15 mil para los comandantes generales. América TV de Crousillat y el diario Expreso de Eduardo Calmell del Solar, percibían cada vez más fondos millonarios para la manipulación de la opinión pública, así como los diarios "chicha" siguen actuando con la libertad que le otorga la pusilanimidad y compromisos de muchos de los políticos que aun hoy gobiernan. En resumen, las elecciones fueron un excelente mecanismo de distracción. Más de 10 procesos en una década, mientras los trabajadores eran despedidos, anulan la estabilidad laboral y flexibilizó las relaciones laborales, la mitad de la población vive en la miseria con ingresos promedio de un dólar día. En las últimas elecciones de abril de 2001–primera vuelta-Montesinos siguió manejando sus tentáculos estableciendo relaciones con dos de los principales candidatos: Lourdes Flores Nano y Alan García Pérez. La primera fue una aliada en la oposición y negoció fraudes electorales, como el de Miraflores en elecciones municipales; fue defensora de la fujimorista Martha Hildebradt cuando agredió al periodismo, apoyó a Montesinos en la cesión de Tiwinza a Ecuador, y disputaba con Alan García y Toledo por ser la preferida ante los Estados Unidos. Sobre García hay fuertes presunciones de haber intercambiado con la mafia su candidatura por inmunidad para ambas partes. El racismo y temas afines han estado presentes en las elecciones de la década del miedo. En 1980 un grave error de Vargas Llosa fue el haber menospreciado a la población indígena. Barrantes introdujo en su campaña municipal de 1993 el slogan "un candidato como tú". En 1995 esa población voto por Fujimori y en 2000 por Toledo, ambos recurrieron a símbolos orientados a un sentido indigenista. En 2001 Toledo fue más agresivo en esta orientación, adoptó poses milenaristas y mesiánicas, proponiendo el Pachacuti (alude a una nueva sociedad) neoliberal, mientras que Alan evitando la polémica retoma las reivindicaciones regionalistas, los subsidios, el banco agrario, y otros programas que en su momento los uso como contrainsurgentes (1985-1990), con buenos resultados, pues mucha gente en ese entonces –como ahora- no se daba cuenta de las verdaderas intenciones. Llama la atención que el sociólogo Julio Cotler acuse a Eliane Karp de introducir el racismo en el debate electoral, por haber recurrido a los apus (dioses andinos) al Pachacuti y a la crítica a los pitucos limeños para levantar la campaña de su esposo y recrimine a Toledo al punto de amenazarlo con retirarle su apoyo -¿valioso?- y hacer campaña en su contra si este no saca a su esposa del país (sic). Dejando de lado la arrogancia intelectual de Cotler, quisiéramos anotar que no obstante estar en desacuerdo con cualquier neoliberal –a diferencia de este sociólogo- decir que el tema de la identidad y del racismo debe ocultarse o que no debe colocarse en primer plano en una campaña electoral es ignorar la subjetividad profunda y las contradicciones clasificatorias que existen en el país. Quien se quejó de Eliane fue la derecha cuando ésta acusó de pitucos limeños a quienes insultaron a su esposo y los medios –aun fujimontesinistas- que han estado manipulando la lucha contra Toledo y apoyando a García, tuvieron un motivo más para golpear al Cholo. Y entonces, cuando llamamos a Toledo cholo o auquénido de los andes al parecer Cotler sugiere que debieron callarse, siendo dos palabras agresivamente racistas y de uso cotidiano que designan al indio llegado a la ciudad, generalmente miserable y mal vestido; mientras que si decimos pitucos –que tiene un escaso grado de racismo y más designa una distinción compleja de varios elementos relativos a status-clase y etnia, que incluyen los ingresos, el lugar de vida y también el apellido y el color de la piel, estaríamos introduciendo a una contienda democrática el tema racial. Curiosa coincidencia de los medios pitucos como diario El Comercio asociado al Opus Dei y la revista Caretas con las televisoras y diarios chicha controlados por los fujimontesinistas. Es obvio que a Lourdes Flores le quito votos, como a Mario Vargas Llosa en su momento(1980), el haber menospreciado a los indígenas, pero los motivos por los que perdió puntos Toledo creemos que fueron otros y entonces el regaño de Cotler estuvo de más. La reducción de los votos para Toledo respecto a las encuestas de opinión precedentes deberían explicarse por su neoliberalismo, por sus vínculos cada vez más estrechos con los Estados Unidos y la burguesía trasnacional y por que la gente no quiere más de lo mismo. Sus contradicciones e incapacidad de formular un proyecto propio está a la vista. Pero también esta su silencio frente a una supuesta hija, su inconsistencia y su ambigüedad para aclarar el consumo de drogas que han invadido la juventud peruana y del mundo; sabemos de más que no son temas sustantivos, pero quien hoy por hoy no critica al neoliberalismo esta allanando el terreno para filtrar temas aparentemente irrelevantes en política. Segundo. El papel de la mafia y el poder que aun tiene, ellos a través de los medios –ya mencionado antes- han canalizado su apoyo a García para intercambiar impunidad y castigar a un personaje honesto que va en su lista: Waisman –candidato de Toledo y Presidente de la Comisión del Congreso sobre corrupción-. Nadie aun ha examinado a fondo sobre quiénes, cómo, dónde fraguaron el reingreso de García; ¿por qué la OEA y la Corte Suprema emitieron dictámenes a su favor?¿, ¿Por qué se permitió que inmorales magistrados –sometidos al poder fujimontesinista- den legalidad al perdón?. Tampoco debemos olvidar que Fujimori tuvo a un tercio del electorado en las últimas elecciones de solo hace un año (mientras el APRA solo obtuvo el 1.4%) y que esos votos potenciales debían orientarse a algún lado. La gente del pueblo rechazó a la derecha pituca y muchos de esos votos se fueron para quien aparenta ser de izquierda y antineoliberal, amenazados con ese cuento del voto útil y responsable que no se debe desperdiciar viciándolo o dejándolo en blanco. Parte del pueblo diez años desculturizado, despolitizado y manipulado por la tecnocumbia, los talk show y los cómicos ambulantes cayeron encandilados en brazos de uno de los charlatanes más grandes del siglo XX. García también debe agradecer a la incapacidad de la izquierda –como en 1985- para tener coherencia con su propia prédica parlamentarista. Recurrir a argumentos tan intelectualizados lleva a menospreciar a la prensa chicha que logró la caída de quienes iban en la punta en el 2000, Castañeda y Andrade y fueron pulverizados. Por qué Cotler no nos ayuda a explicarnos más bien los resultados electorales del fujimorismo y el rechazo a la democracia participativa. El saldo electoral en la primera vuelta de las nuevas elecciones le dio solamente el 1.7% de los votos, o sea 5 parlamentarios. En la primera vuelta electoral 2001, con menos miedo a las sanciones por no votar, el 10% no votó, el 11.7% de los electores voto en blanco, mientras que el 3.6% lo vició o se equivocó. Más del 25% de la población electoral, más de 2 millones y medio presumiblemente estuvo en desacuerdo con las elecciones.

26, ene | 1 comentario Posteado por: Antonio compártelo Tags: politic

1 comentario

Ramon 20 dic 2008 | 04:55 PM

Envío un blog que contiene documentación de pruebas sobre la naturaleza criminal de Opus Dei:
http://crimenesopus.blogspot.com
La corrupción es algo innato al Opus Dei.

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