EL PERÚ: CIA, CORRUPCIÓN Y LA DÉBIL REAPARICIÓN DE LOS SUJETOS BAJO SUBALTERNIDAD ELECTORAL

I. INTRODUCCIÓN Perú, país andino e indígena que durante su largo sometimiento colonial no ha dejado de luchar contra autoritarismos y dictaduras de españoles, criollos oligárquicos y sus fieles defensores: las Fuerzas Armadas. Este pueblo nuevamente esta en escena, pero limitado por el Estado y sus cómplices de la oposición democrática, a la lucha electoral; algunos dirán que han asumido la defensa de sus derechos civiles y políticos, lo cierto es que están atrapados en la esfera de la delegación del poder, en la trinchera de la falsa representatividad sin rumbo, pues desde siempre raramente algún candidato cubre parcialmente sus expectativas; y, desde hace una década el sometimiento mediático les ha quitado el acto de pensar con autonomía. En el actual momento histórico el pueblo peruano sufre de desidentidad, de confusión, alineación, amargura, dolor. Otra vez fue a las urnas –el 8 de abril-, a ejercer la democracia representativa, a votar por una de las tres fuerzas más importantes del espectro político-electoral: el representante del APRA: Alan García, acusado de masacres y de institucionalizar el narcotráfico en las Fuerzas Armadas y la corrupción en el Estado, de los que dicen que hay que aprovechar lo bueno del imperialismo y desechar lo malo; o por Lourdes Flores, representante de la derecha católica conservadora, racista y asociada al Opus Dei, o por Alejandro Toledo, político cholo-norteamericano "moderno", neoliberal y duro combatiente contra el Fujimori corrupto y fraudulento, pero con gran respeto por el Fujimori del proyecto neoliberal, dada su formación como economista de Harvard y del Banco Mundial. Tres supuestos antifujimoristas impuestos desde arriba, ninguno previamente elegido, y todos con sospechosas relaciones ideológicas, políticas o culturales con el fujimorismo, o sea con las Fuerzas Armadas y su proyecto antisoberano y sus poderes ocultos, trasnacionales, ahora agazapados bajo las sombras. Para la segunda vuelta llegaron Toledo y García, ambos herederos de Fujimori, el primero ideológico y el otro de la impunidad. No es difícil deducir que cualquiera le convendría al gran elector: los Estados Unidos, pues peor sería mostrar una vez más lo inservible de la democracia neoliberal como lo mostraban las encuestas antes de esta vuelta. Según la empresa Datum la respuesta a ¿por cuál candidato no votaría?, el 41% respondió por Alan García y el 31% por Toledo, o sea que un 72% no votaría por alguno de estos candidatos. Si correlacionamos este dato con el grado de desaprobación de su actuación pública para ambos que pasa del 50%; Podemos decir sin escrúpulos que por lo menos un 75% no estaba de acuerdo con la representatividad de este evento, mostrando una inmensa desconfianza en candidatos nunca seleccionados por ellos. Y, otro más, quizás el más importante: los que no votaron (28%), los indecisos y los votos en blanco y nulos (16%), suman más del 44%, Entonces quien gano fue el ausentismo y los votos blancos nulos y viciados, evidenciando una enorme incredulidad y que el panorama electoral es realmente sombrío. Cómo no va haber desconfianza si un criminal y delincuente es candidato finalista. Un sujeto que cuando fungió de Presidente logró dos millones por ciento de inflación acumulada, una caída del 75% en los salarios reales, la desaparición de 500 mil puestos de trabajo. Paralizó la inversión, no obstante gobernar con y para los 12 apóstoles (los más grandes empresarios mafiosos), y consiguió que el PIB decrezca en 7.4%. Las masacres, asesinatos y desapariciones se volvieron pan de cada día y la respuesta popular no fue menos violenta: cientos de huelgas, decenas de paros armados, miles de acciones armadas protagonizadas por los guerrilleros crearon una espiral incontrolable. Así como García fue elegido gracias a Izquierda Unida, Fujimori fue un logro de ambas fuerzas. Las familias de la oligarquía: Romero, Wiese, Picasso, Nicolini fueron quienes financiaron su campaña y en compensación hasta los subsidios, líneas de crédito, tarifas especiales, política fiscal y tipo de cambio para los pobres también eran para ellos. Respecto a la política exterior frente a los Estados Unidos su ataque a la deuda externa fue más un discurso que realidad pues terminó pagando más del 10%, rescindió contratos petroleros y al final les otorgó ventajas adicionales. Alan García dejó rastros de sangre inolvidables que Fujimori se los achacó a los guerrilleros: 10 mil asesinados y 5 mil detenidos desaparecidos, institucionalizó..... Ahora ofrece un Plan Colombia para el Perú, mejorando sus ofertas pasadas cuando la DEA y la CIA se apoderaron de la amazonía y de los servicios de inteligencia. De Toledo es poco lo que podemos decir pero quizás baste recordar que fue un fiel servidor de USAID y del Banco Mundial, igualmente lo fue su compañera respecto a las empresas filantrópicas de las trasnacionales de la UE. Los compromisos que han ido adquiriendo ambos candidatos en sus trayectorias políticas los obliga a servir a los Estados Unidos y a las corporaciones y burguesías trasnacionales. De allí que no había que buscar el mal menor frente a la memoria de los mayores y la falta de ella en los que recién lograron los años que le permitan votar; por lo menos una cuarta parte de los electores estuvieron indecisos, sin saber por quien depositar un voto obligatorio, bajo sanción de multa. Esta concepción de la ciudadanía coercitiva es una muestra más de que la democracia continua siendo coerción recubierta de consenso, en particular en la región de Latinoamérica y el Caribe. Los intelectuales –en general- fueron cómplices del adormecimiento y miedo, los pocos que aun quedan como tales no ejercieron la más mínima dirección intelectual anticapitalista, excepto a favor del régimen. Gonzalo Portocarrero sintetiza la mentalidad de esta elite cuando anota que hay que agradecerle a Fujimori por todo lo que ha hecho por el Perú, destacando la lucha contra el terrorismo y contra la inflación, complacencia que no la extiende para una segunda reelección, igual que sus amigos. Esta es la intelectualidad de las Universidades Católica, de Lima, del Pacífico, de centros de investigación como DESCO o el IEP, con postgrados en Estados Unidos y Europa, que soñaron con trabajar en el FMI-BM, en la ONU o en su defecto en alguna universidad norteamericana. Son una casta que hegemonizó el pensamiento social durante tres décadas o más, en la primera década como críticos del Estado y después principalmente por su asociación al poder y al Estado. Una buena cantidad de ellos junto a otros que en algún momento se radicalizaron y formaron partidos de izquierda light o simplemente se incorporaron a la política, crearon sus ONGs familiares y de amigos, otros optaron por ser políticos de oposición bien pagados (en el Congreso enmudecieron cuando el Ejecutivo les acepto los supersalarios, 25 mil dólares promedio, como ingreso básico). Los intelectuales hegemónicos fueron aliados y sostén del régimen; en términos intelectuales aceptaron el neoliberalismo bajo el eufemismo Globalización, se insertaron en el pensamiento único liberal y atacaron furibundamente a los insurrectos. Se especializaron en democracia, en planificación estratégica, en ecología, en gobiernos locales, en tercer sector, en filantropía y algunos en la política del marketing y las encuestas de opinión, analizando o participando en las elecciones. No solo eso, en términos más concretos apoyaron al primer neoliberal: Belaunde, a Alan García, a Fujimori, primero con su voto en la primera o segunda vuelta y después con sus ONGs, con los comedores y desayunos populares; también como tecnoburócratas, como expertos en asuntos sociales y finalmente como estrategas de la contrainsurgencia. Otro segmento, sin poder atar ni desatar ante los éxitos neoliberales estaba absorto en discusiones sobre sus posibles candidatos o sus propias candidaturas; otros mas sofisticados y finos, conectados a las elites globalizadas, especulaban, con algo de retraso respecto a las modas regionales, sobre la posmodernidad, las instituciones, las reglas de la democracia. Los de izquierda, los más críticos, sino fueron asesinados salieron del país. Muchos de los que se quedaron aprovechando de su capital cultural, optaron por fungir como expertos en contrainsurgencia, consultores o asesores de tecnócratas o políticos. Y los menos hicieron críticas para sus círculos íntimos, bajo el terror de ser acusados de apologistas de terrorismo. Merece un párrafo especial un grupo ultra-oportunista, conocido por el nombre de Patria Roja, que decía retomar la herencia discursiva de la izquierda radical y que en realidad son expertos en traicionar el pensamiento de esa izquierda y últimamente en fraguar planillones electorales. La anti-ética política expresada en partido. El grado de alineación popular fue tal que la mejor lección deconstructiva de lo que ocurría en el poder y en el país no fueron los discursos de intelectuales o políticos que masiva e individualmente –cuando lo merecían- fueron corrompidos, sino los vladivideos. Y es ahora que las relaciones políticas son apreciadas por el pueblo como más complejas, y sin embargo con la sencillez del pensar electoral. Perú, en los últimos meses se ha convertido en una verdadera radiografía de la dominación, mostrando algunas dimensiones de la complejidad del poder. Lo que en los últimos años eran críticas periodísticas en La República o en algún panfleto, al imperialismo, al neoliberalismo o a la corrupción, muchas veces no probadas suficientemente, ahora se revelaron a través de cientos de videos, junto a la podredumbre de un régimen que había organizado una poderosa mafia desde el mismísimo cerebro del Estado. Una organización dentro y fuera de las Fuerzas Armadas que capturaron y sometieron a todo un régimen y a sus instituciones para enriquecerse a través de la corrupción, el narcotráfico, el armamentismo, el tráfico de influencias y pasar a formar parte de un sistema internacional engendrado, auspiciado y protegido desde Washington. Y ¿por qué el apoyo de Washington?. La obvia respuesta a esta ingenua pregunta radica en el carácter de la política fujimorista al servicio del poder neoliberal: la reprivatización, desnacionalización, desdemocratización, desculturización, del Estado a favor de los flujos de capital principalmente norteamericanos y de su uso exclusivo de los dominadores y en particular de su más voraz agente la especulación financiera y comercial, con su vértice en el narcotráfico, el armamentismo y el uso corrupto de fondos fiscales y de ahorros. Apenas ganó las elecciones del 90 se fue a poner de rodillas ante el Departamento de Estado y el FMI; igual ocurrió en toda la década e incluso antes de su renuncia el BM-BID tenían listos mil cien millones de dólares para cubrir el déficit fiscal. El presidente fue un buen siervo, pagó puntualmente la deuda, flexibilizó las relaciones laborales, entregó todos los recursos naturales que Estados Unidos quiso, fue buen cliente en la compra de armas (Vg. a James Eliot Stone Cohen le compró 33 millones en armas procedentes de Israel) y otros bienes, recortó el gasto social y además tuvo crecimiento económico y controló la inflación. Nunca en la historia peruana Estados Unidos tuvo condiciones tan ventajosas: costos laborales flexibles y reducidos, desregulaciones monetarias y comerciales y tasas impositivas favorables. Los "cuatro jinetes": exportadores, inversores, banqueros y especuladores financieros y rentistas (sobre la base de royalties) son los beneficiarios de las altísimas ganancias políticamente inducidas. Baste saber que el 20% de las exportaciones de las 80 empresas más importantes de los EE.UU. tienen como mercado a Latinoamérica. Los pagos de intereses, la penetración en el sistema bancario-financiero y en las bolsas de valores, la adquisición de bancos y captación de ahorros locales y la participación en el blanqueo de narcodólares y otras actividades ilícitas. Las renegociaciones de la deuda apalancaron las economías y crearon las bases del libre mercado y la libre convertibilidad. Los inversores comerciales, mineros y en servicios aprovecharon de la ausencia de impuestos, devaluaciones, compra de empresas, desregulación sobre la propiedad y la protección medioambiental. El Estado asume las pérdidas y las empresas trasnacionales y la burguesía trasnacional las ganancias. Las empresas latinoamericanas prefieren pagar perpetuos royalties a las trasnacionales que invertir en ciencia y tecnología. No interesa que los resultados de los países sean deprimentes, que la balanza de pagos tenga una crisis crónica y que los países permanezcan estancados. Precisamente, el economista Félix Jiménez, de la Universidad Católica –una de las excepciones a la regla, como otros: Aníbal Quijano, Oscar Ugarteche, etc., a la nefasta hegemonía de los intelectuales de la que hablábamos- nos expone nítidamente en que se basó el éxito económico de Fujimori, quien contó con los aportes de su predecesor, al crear los fundamentos contrainsurgentes y arruinar la economía hasta tocar fondo, de tal modo que capturar dirigentes senderistas o cualquier crecimiento o freno de la inflación ya era un éxito; no obstante que los fundamentos de la violencia y de la crisis económica nunca fueron erradicados. ...los liberales de nuestro país tuvieron la suerte de contar con un escenario internacional y con el clima que favoreció el crecimiento de la producción primaria. Y este crecimiento, junto con el de la producción de no transables –como la del sector construcción-, se hizo posible únicamente por la masiva entrada del capital extranjero... Dicho crecimiento se paralizó desde 1997, ...Cuando disminuyó la liquidez por efectos de la crisis internacional, la economía entró en recesión. En otras palabras, cuando el flujo de estos capitales se frenó, el modelo económico se paralizó. Y como la política económica tampoco fue capaz de desdolarizar el sistema financiero doméstico, la presión al alza del tipo de cambio y el encarecimiento del crédito afectaron la capacidad de pago de las empresas endeudadas en dólares y pusieron al sistema financiero al borde de una crisis general de deuda. Rota la llamada "cadena de pagos", el modelo entró en una situación de entrampamiento. El análisis efectuado hasta aquí revela que los límites del modelo se encuentran tanto en el patrón de acumulación y estructura del aparato productivo configurados en prácticamente dos lustros de neoliberalismo, como en la inoperancia de la política macroeconómica neoliberal del fujimorismo... En el año 2000 se configuró una situación de crisis orgánica donde la economía, la política y la conflictividad social estaban en sus límites. El capital extranjero en actividades primario exportadoras, los capitales a corto plazo, los empréstitos y la construcción, sin mercado interno consistente, no pueden sostener un crecimiento prolongado, pero si exacerbar los desequilibrios externos, la pérdida de reservas. De esta manera, la estructura sectorial del crecimiento y el escaso dinamismo del mercado de trabajo no permiten la generación de empleo e ingresos como para reducir la pobreza por ingresos ni mejorar la política social, manteniéndose el empobrecimiento secular y agregándose nuevos contingentes y problemas en la calidad de vida de modo cíclico. En este contexto es que como en ningún otro lugar de la región el poder ha sido parcialmente develado, los videos objetivaron las sospechas, mostrando la eficiencia en la construcción de una sociedad de control, donde la dominación mediática, formando parte de la colonialidad del poder y del saber, logra recomponerse alrededor del llamado"pensamiento único", legitimando los planes norteamericanos de consolidación del poder y expansión del capital en una geoestrategia compartida por los gobiernos de Clinton y Fujimori. El Gobierno de Montesinos-Fujimori, dirigido junto con la CIA y el Departamento de Estado de los EE.UU., preparaban los planes en el Sistema de Inteligencia Nacional y los ejecutaban con el aval de las Fuerzas Armadas a través de los poderes del Estado totalmente monopolizados por esa camarilla. La soberanía era cedida cotidianamente en forma creciente a los organismos financieros internacionales (FMI-BM), privatizando, aplicando las políticas neoliberales y recibiendo a cambio las formas marginales de acumulación de capital, las más primitivas, el enriquecimiento ilegal y en determinados casos la posibilidad de que empresarios nacionales vinculados al sector financiero –y en casos al narcotráfico- se incorporen a la burguesía trasnacional. Había que preservar las formas y para ello estaba el Estado de Derecho. Fujimori fue el portaestandarte de la "democracia representativa" y utilizaba las elecciones para legitimar la aceptación de la dominación. Llegó a su primer Gobierno (1990) con la "suerte" del derrumbe de autodenominada izquierda y el de la socialdemocracia; tuvo el apoyo del APRA y de la Izquierda Unida, de la oligarquía y la clase media, al resto de la población había que saber manipular con el discurso de la paz y la estabilización, de la inserción en la globalización y en el mercado mundial. Otros discursos y prácticas sirvieron para desculturizar, imponiendo la cultura de la banalización, fragmentando el ya maltrecho tejido social, incentivando el consumismo. Incluso la autodenominada oposición nunca supo sacudirse de esas influencias. En los primeros años muchos continuaron apoyando al régimen, estigmatizando a los opositores como "ultras" y aplaudiendo la represión contra ellos. Los medios jugaron diversas funciones: difamaban a personajes de oposición (con la información privilegiada del SIN), fueron parte de la maquinaria reeleccionista, publicitaban al Gobierno legitimándolo, sirvieron como elemento de distracción con los "cómicos ambulantes" y las telenovelas, introducían la resignación con los Talk show y distorsionaban o inventaban realidades como ocurrió con la lucha antisubversiva. Cuando llegaron a ciertos extremos como la campaña de desprestigio de un candidato opositor (Alberto Andrade) en la primera reelección o cuando fue descubierto el agente Faisal, ex subteniente argentino que mediante una página webb trabajaba en el desprestigio de opositores, cuando las víctimas y periodistas intentaron enjuiciarlos, el poder judicial rechazó tal pretensión. El poder se apoyaba en la "libertad de prensa" para calumniar opositores. Herencia de la guerra contra subversiva, cada día las Fuerzas Armadas asumían una batalla contra los opositores. En el campo de la información –a través del SIN controlaban algunos medios y además contaban con una prensa propia. Ingentes e ilimitados gastos se destinaban a inventar realidades o mentiras y en los operativos de control social, sin ningún escrúpulo, como se pudo observar en los videos donde aparece el propietario del diario Expreso- o Raúl Romero –canta-autor popular de rock y representante de un conjunto musical- recibiendo millones de dólares por sus servicios. La TV y la prensa chicha eran los arietes del sistema. El SIN lanzaba en sus titulares la información y los periodistas creaban y engrandecían los hechos. La DINOS (Dirección Nacional de Operaciones Sicosociales) fue creada por el SIN para responder a un conflicto externo –con Ecuador- y luego quedó para la guerra interna. Se convirtió, al agudizarse las contradicciones, en un espacio preñado de tensiones y aparecieron sus límites. Al tratar de engañar al enemigo también lo hacían con su propia opinión pública, al propio Gobierno y a los poderes ocultos del exterior. De otro lado el exclusivismo de la información y el poder que genera provocaron recelos y miedos de quienes estaban en el poder pero fuera de las mafias. A Baruch Ivcher y a Genaro Delgado Parker les quitaron el control de sus canales al alejarse del régimen, Radio 1160 fue decomisada por ser independiente, Canal N fue acosada por no apoyar a Fujimori en las elecciones, lo mismo le ocurrió a la agencia Imedia por revelar negociados de armas. Han transcurrido dos décadas de operativos psicosociales contra enemigos internos y externos, y han conseguido acabar con tejidos sociales, con esperanzas y utopías, lograron deconstruir el poder de sendero y a los sujetos colectivos rebeldes, despolitizar y aterrorizar, alienar y silenciar. Perú vivió una psicosis que paralizó sindicatos y gremios. Hubo miedo de hablar, de protestar, de reclamar por los derechos humanos. Las leyes contra la apología de la violencia y el terror fiscal fueron dos instrumentos para crear pánicos enfermizos. Se instaura un autoritarismo sin límites donde la maquinaria mediática ocultaba el uso de la fuerza y el clientelismo patrimonialista escondía la economía delictiva; el sometimiento mental velaba el tráfico de influencias, la tortura, el amedrentamiento, la censura y manipulación. El resto de los contenidos mediáticos en los Los medios jugaron diversas funciones: difamaban a personajes de oposición (con la información privilegiada del SIN), fueron parte de la maquinaria reeleccionista, publicitaban al Gobierno legitimándolo, sirvieron como elemento de distracción con los "cómicos ambulantes" y las telenovelas, introducían la resignación con los Talk show y distorsionaban o inventaban realidades como ocurrió con la lucha antisubversiva. Cuando llegaron a ciertos extremos como la campaña de desprestigio de un candidato opositor (Alberto Andrade) en la primera reelección o cuando fue descubierto el agente Faisal, ex subteniente argentino que mediante una página webb trabajaba en el desprestigio de opositores, cuando las víctimas y periodistas intentaron enjuiciarlos, el poder judicial rechazó tal pretensión. El poder se apoyaba en la "libertad de prensa" para calumniar opositores. Herencia de la guerra contra subversiva, cada día las Fuerzas Armadas asumían una batalla contra los opositores. En el campo de la información –a través del SIN controlaban algunos medios y además contaban con una prensa propia. Ingentes e ilimitados gastos se destinaban a inventar realidades o mentiras y en los operativos de control social, sin ningún escrúpulo, como se pudo observar en los videos donde aparece el propietario del diario Expreso- o Raúl Romero –canta-autor popular de rock y representante de un conjunto musical- recibiendo millones de dólares por sus servicios. Las universidades y las comunidades urbanas y campesinas fueron ocupadas por las Fuerzas Armadas y las ONGs, respectivamente. Los barrios y los pueblos quedaron adscritos a una política clientelar que manipulaba sus demandas y liderazgos y los sectores más organizados fueron sometidos por la muerte o la cadena perpetua. A tal punto lograron difundir la creencia de que se vivía en una democracia que muchos llegaron a pensar que no era posible vivir en una sociedad distinta. Un Estado más poderoso que el precedente aplicó un autoritarismo económico que sin embargo encubría el papel de los factores no económicos y el poder de lo económico. Al mismo tiempo que relacionaba las dos partes de la economía, establecía el marco de la dominación en otras esferas, favorecía el desarrollo de una burguesía trasnacional y desarrollaba una capacidad corruptora que como una pirámide se difundía en todas las capas s administrativas de la sociedad. Nunca descuidaron los espacios institucionales, contaron con un sistema político con partidos deslegitimados y abierto a los movimientos creados regularmente por el Estado (Cambio 90, Nueva Mayoría, Vamos Vecino) y regulado por organismos electorales que eviten mediante la aceptación de fraudes que la oposición se consolide; un parlamento que se redujo en número a una quinta parte al tiempo que le multiplicaron los salarios lo suficiente hasta que desaparezca la oposición; y, un poder judicial que trituraba la justicia. Un moderno sistema de dominación que desintegra tejidos sociales, impulsa las desidentidades, promueve expectativas, actitudes y demandas consumistas; incentiva los olvidos y aplasta subjetividades y conciencias. A la vieja sociedad disciplinaria se agrega la sociedad de control, que reabsorbe demandas, lenguajes, símbolos y mitos; pero que sin embargo tampoco tiene mucho que ofrecer en términos duraderos, y menos una legitimidad que apoye la resignación. En Perú concurre un ingrediente singular –pero no único-, se trata del "achoramiento", de la viveza criolla que de los sectores marginales, delincuenciales se va trasladando al centro de la urbe y a los personajes en el poder. Como señala Oswaldo Medina, en la versión de una revista es "..el achorado de la sociedad de mercado, que irrumpe vestido de cuello blanco con una estrategia más violenta e ilícita donde la infidelidad, el prevaricato, la defraudación, la estafa, el soborno y el desfalco, entre otros males, son el pan de cada día". Esta hablando de individuos ambiciosos, cínicos, torpes y prepotentes encarnados en funcionarios, en la clase política y en el mismísimo Presidente; pero también merecen este calificativo las políticas de algunas empresas, empresarios y otros personajes. Empresas: Edelnor, Luchetti. Sedapal, Telefónica del Perú, Mutual Perú, Clae, Refisa; empresarios: el dueño del Banco de Crédito Dionisio Romero, el hoy Cardenal Juan Luis Cipriani, el Ministro Carlos Boloña, el Premier Federico Salas, la animadora de Talk Shows Laura Bozo, el asesor Vladimiro Montesinos, los parlamentarios tránsfugas del tipo Luis Cáceres o Alberto Kouri, la Ministra de la Mujer Luisa María Cuculiza, el dueño del diario Expreso: Eduardo Calmell del Solar, Jefes Militares, yuppies, etc. De ellos y muchos otros se podrían relatar anécdotas que los exponen en demostraciones de ejercer un poder sin límites, avasallante, indetenible ante cualquier obstáculo contando con el aval y la protección de las Fuerzas Armadas. El uso del terror y el miedo por una verdadera maquinaria de poder y la inducción de una representación mental que unificaba Fujimori=estabilidad conformaban el marco en el que se permitía el chantaje, la violencia física y social, la gestión pública del interés privado. En estas redes de poder no solo estaba la CIA, representada por militares en el SIN (como después veremos), también concurría una de las más nefastas logias de poder el Opus Dei que desde la España. Franquista se afincaba en Perú desde hace más de tres décadas a través del diario La Prensa, la Universidad de Piura (cuyo actual Rector es el español Ricardo Mabres), el Banco de Crédito (financiadores de La Obra, como en sus tiempos el Banco Popular de España. Durante los Gobiernos militares de Juan Velasco-Francisco Morales Bermudez (1968-80) y en el de Alan García(1985-90) la expansión de este inmovilismo conservador se estanca y sacan lecciones para la última década. Desde 1990 penetran en los cargos públicos y se aferran al poder político. La estrategia fue apoyar a la dictadura y tomar posiciones de mando. El actual Cardenal asciende de Vicario de la Prelatura a Obispo. Se enquistan en el diario El Comercio de la Familia Miró Quesada a través del sacerdote Joaquín Diez, hasta lograr su control. Ingresan al Congreso encarnados en Rafael rey y Martha Chávez (Cooperadora de la obra de Dios. Ocupan el Ministerio de Educación con Federico Prieto o con Federico Salas implementando la persuasión coercitiva o tecnología de manipulación de las mentalidades, de las debilidades y susceptibilidades psicológicas. Cuando cae la dictadura no pierden el tiempo y aparecen apoyando a Unidad Nacional con Lourdes Flores a la cabeza. Por relaciones indirectas se podría inducir que el escritor y periodista Jaime Bayly tiene vínculos pues su madre es miembro supernumeraria. Otro grupo social importante en el sostenimiento del poder son los tecnócratas, los yuppies, los intelectuales de centro, de izquierda y de derecha que asesoran, consultan, ofrecen desde inocuas estrategias del marketing o encuestas de opinión, hasta políticas antisubversivas. Manejan ONGs, crean comedores populares, distribuyen alimentos, son expertos en genero, en comunicación social o en análisis político, cuando no en poder local, en medio ambiente o en planificación estratégica. En fin, son quienes pragmáticamente están siempre cerca del poder y aunque critican el neoliberalismo son sus sostenedores más eficaces. Estos racistas y defensores de la paz terminan defendiendo la propiedad privada y las prerrogativas de los altos funcionarios, las jerarquías y el statu quo. II. ¿LA CIA GOBERNÓ EL PERÚ? Si ya estamos sorprendidos con lo que ha venido ocurriendo en este país, lo dicho es solo el comienzo. Perú fue gobernado directamente por la CIA peruana. En un documento secreto –lleno de tachaduras en un 90% y con datos ya conocidos- desclasificado a solicitud de un ciudadano norteamericano Jeremy Bigwood, de octubre de 1990, dos meses después de que Fujimori asumiese la Presidencia, se dice que el Presidente estaba en el bolsillo trasero del Servicio de Inteligencia Nacional. Otro dato importante y engañoso es que muchos altos jefes militares fueron destituidos por Fujimori a pedido de Montesinos, por considerar que se encontraban ligados al APRA, la corrupción y tráfico de drogas. Al parecer un conflicto entre mafias. Después veremos que este personaje será cuestionado por violación de los derechos humanos, crímenes de lesa humanidad, homicidio calificado, tortura, persecución de políticos, periodistas y otros opositores, tráfico de influencias, narcotráfico, tráfico de armas, enriquecimiento ilícito y lavado de dinero. Nada es nuevo, al comenzar los 80 la mafia del padrino López Rodríguez infiltró el Ministerio del Interior, comprometió a un viceministro y con él a generales, a los jefes de la policía antidrogas, a funcionarios y a otros. Un simple juego respecto a lo que veremos en el Gobierno de Alberto Fujimori Fujimori; sin embargo, los negociados de drogas y armas vienen de aquella época. El diario Clarín de Argentina realizó una investigación sobre el Rasputín peruano. Allí se dice que Montesinos viajó a los Estados Unidos en 1976 falsificando documentos y sin permiso de sus jefes. En Washington se entrevistó con funcionarios del Departamento de Estado, el Pentágono y la CIA y habría proporcionado valiosa información sobre la presencia de la URSS en el Perú. Separado de las FFAA y apresado, después estudió derecho para dedicarse a la defensa de narcotraficantes colombianos (Vg. el capo financiero del Cartel de Medellín, Evaristo Porras Ardila, maestro en el arte del lavado) y peruanos. En 1983 nuevamente estaba vendiendo información sobre armas a Estados Unidos y Ecuador. Descubierto se refugia en Argentina. En 1985 esta de regreso quedando limpio con ayuda de la CIA y se relaciona con su promoción ubicada en lugares claves como el SIN, la Fiscalía de la Nación el Poder Judicial. Mientras cercaba al jefe de Inteligencia Edwin Díaz Cevallos, más tarde pedía ayuda al General Jorge Torres Aciego para ayudar a Fujimori a legalizar una evasión de impuestos por venta de casas. Pero lo más importante es que al parecer le consiguió el financiamiento para su campaña de 1990 del propio Pablo Escobar Gaviria. Luego consigue reconciliarse con jefes del Ejercito a través de la defensa del Mariscalito, General José Valdivia Dueñas acusado de la masacre de campesinos en el pueblo de Cayara. Convertido en estratega en la lucha contra Sendero, siempre contó con el apoyo de la CIA. En 1991, Montesinos tuvo otro éxito logró la autorización desde Washington para organización de la división contra la droga del SIN y la CIA intervino en su financiamiento, adiestramiento y equipamiento. La organización y control del narcotráfico estaba en sus manos y había que acabar con sendero como requisito para lograr sus objetivos. ¿Por qué los Estados Unidos nunca hicieron nada contra Montesinos y más bien lo apoyaron durante una década? Por que el diseño antisoberano de la estructura económica y financiera del país y del combate a la guerrilla se asienta sobre esas bases. En el mismo sentido se dio el autogolpe del 5 de abril de 1992, tercer combate exitoso de Montesinos-Fujimori (el primero fue la elección de Fujimori como Presidente) contra la institucionalidad y la Constitución, rompiendo el acoso de la oposición y un parlamento incontrolable. Los poderes del Estado fueron reconstruidos y concentrados a través de la violencia, todos los poderes pasaron a manos de Montesinos. Ahora si protestaron los Estados Unidos, pero finalmente ni siquiera aplicaron una sanción a través de la manipulada intervención de la OEA. Montesinos aprovecho del golpe para limpiar los archivos policiales de sus cómplices. Esta historia se repetirá en el 2000, esta vez como comedia para el observador crítico y tragedia para los protagonistas. El penetrante analista Raúl A. Wiener sostiene: Entre 1991 y 1992 (el momento culminante es el del autogolpe), la mafia de Montesinos se convierte en la cabeza de todas las organizaciones del narcotráfico existentes en el Perú y se asegura un nexo directo con los colombianos y los capos internacionales. En estos años hace caja a través de cupos, robos entre mafiosos y operaciones indirectas. Y se permite con estos recursos fortalecer su estructura y extenderla. El dinero de la droga sirve nítidamente para la corrupción militar que es el comienzo de lo que después se llamó cúpula montesinista. En mayo de 1993 el General Robles denunció ante la prensa la existencia –desde 1991- del escuadrón de la muerte encargado de asesinar jefes senderistas- del grupo paramilitar Grupo Colina, que ahora se sabe estaba bajo la directa conducción de Fujimori-Montesinos-y el General Hermoza Ríos (Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas). Este grupo de sicarios se hicieron conocer en noviembre de 1991 cuando militares encapuchados masacraron a 15 pobladores pobres de Barrios Altos; más tarde en 1992 nueve estudiantes y un profesor de La Cantuta, la más importante universidad pedagógica del país, fueron secuestrados y asesinados. Descubiertos enjuiciaron a algunos militares que poco después fueron amnistiados. Recientemente –abril de 2001- se tiene más datos acerca de los estrechos vínculos de Fujimori con los miembros del Grupo Colina –a tal grado que les dio un reconocimiento y los ascendió a todos- y de cómo formaron una empresa después de la matanza de Barrios Altos, encargada de dar servicios en arquitectura, urbanismo e ingeniería. Este grupo, bajo la dirección de los jefes de la mafia nunca pudo capturar a Guzmán, no obstante haber infiltrado a la unidad que si pudo hacerlo, fallándole a quien les hizo este encargo: Bernard Aronson. En uno de los videos aparece un ex miembro del Servicio de Inteligencia del Ejército, José Luis Bazán sosteniendo que Fujimori pernoctaba constantemente en el SIE al frente de la habitación del Mayor Santiago Martín Rivas, Jefe Operativo del Grupo Colina y desde allí junto a Montesinos impartían las órdenes a este grupo criminal. La captura de Abimael Guzmán –el 12 de diciembre de 1992- es un hecho paradigmático para entender las estrechas relaciones entre la CIA y el Gobierno peruano. Ahora se sabe que el agente norteamericano conocido como superman y su equipo de diez agentes de la CIA fueron decisivos en la captura. Benedicto Jiménez, Coronel al mando de la unidad especial en este operativo, reconoce que tenían una relación muy cercana y que sin ellos hubiese sido difícil llegar donde llegaron.. También agrega que la CIA mantenía lazos con la Policía Nacional, la Agencia de Inteligencia Naval y con el Servicio de Inteligencia Nacional. En la Dirección Contra el Terrorismo la CIA organizó una academia enseñando a la policía a clasificar documentos, cruzar referencias, hacer interrogatorios, montar vigilancia, etc. Les proporcionaron instrumentos de espionaje y automóviles, les rentaron un local. Superman, se convirtió en rastreador de basura de casas, previamente localizadas en interrogatorios a gente cercana a la guerrilla capturada, logrando identificar cabellos, envases de vodka, medicamentos para la soriasis, paquetes vacíos de Winston. Las firmes bases sobre las que capturaron a Guzmán. El merito y el millón de dólares de recompensa quedaron en manos de Vidal y su gente, dejando mal parado a Montesinos. Con el tiempo designaba a los jefes militares, diplomáticos y a las principales autoridades del país. Logró reunir la más fabulosa información confidencial comprometedora de políticos, parlamentarios, autoridades, empresarios, jerarquía eclesiástica, periodistas. Al fugarse Montesinos los Generales, embajadores, altos funcionarios abandonaron el barco y se pusieron a salvo no sin antes proponer sus sustitutos y asegurar sus bienes. Después de que la OEA y el Gobierno norteamericano decidieron que Fujimori democratice el país, ocurrieron dos hechos decisivos para que abandone el Gobierno. El principal es tiene que ver con que la dupla Fujimori-Montesinos por más instrumental que haya resultado para el control de la insurgencia y del narcotráfico, no podían vender armas a las FARC, justamente cuando Estados Unidos organiza una intervención en gran escala con el llamado Plan Colombia. Washington disparó la crisis de legitimidad al sacar a la luz un video donde Montesinos compra a un congresista tránsfuga por 15,000 dólares. El Congreso norteamericano se preparaba para aplicar sanciones económicas a través de la resolución 43 y en Consejo permanente de la OEA discutía la resolución 1080, aunque encontraban dificultades para probar una quiebra del Estado de Derecho. El 20 de noviembre Fujimori renuncia a la Presidencia desde Japón. La relación de la CIA con Montesinos data de hace 27 años y probablemente prosiga. Algunos analistas, incluso el Washington Post, sostienen que esta siendo protegido por ella, considerando la información privilegiada y comprometedora con que cuenta después de conocer las experiencias del panameño Noriega y el chileno Contreras. Hoy no se sabe dónde esta. Podría encontrarse en Venezuela, en Panamá, en alguna isla del Caribe o incluso en el mismo Perú, disfrutando de sus cuentas en Malasia, Suiza, Panamá y otros paraísos fiscales. Lo que sí se sabe con certidumbre es que el Médico venezolano Lorenzo di Cicilia le práctico una cirugía plástica en Caracas y que la CIA lo protegió en su salida después de negociar su impunidad. El 26 de septiembre el Teniente General Peter Pace, Jefe del Comando Sur de los Estados Unidos, se reunió con Fujimori y los altos jefes de las Fuerzas Armadas y les aconsejó que trabajaran con la OEA de modo constructivo. Algo olvidó y cuatro días después viajó a Estados Unidos y les ofreció alta rentabilidad para sus inversionistas. Como estamos apreciando, estamos frente a la caída de un régimen putrefacto, militares y altos funcionarios civiles organizados en una verdadera mafia gubernamental controlaban el poder y el funcionamiento de todo el aparato estatal, como consecuencia de la implementación del proyecto neoliberal y de las exigencias de la guerra interna. Esta mafia ve debilitadas sus trincheras cuando Presidente y Asesor se fugan del país junto a otros delincuentes. Y es que el poder en el Perú ha estado en manos militares constituidos en clase política coaligada, en estos tiempos, con los empresarios, tecnócratas y políticos de tercera categoría que ofrecían apariencia civil al gobierno militar. Establecieron un intercambio con el Imperio, mientras que éste se beneficiaba con las privatizaciones, el armamentismo y del sistema financiero la coalición recibía las excrecencias provenientes del narcotráfico, comisiones por privatizar a favor de determinadas transnacionales, tráfico de influencias y apropiación de créditos y del tesoro público. El proyecto de la mafia buscó coincidir exactamente con las necesidades del capital: derrotar a los movimientos subversivos, terminar con el sindicalismo y los partidos de oposición, rearticular al Estado con los poderes del Estado y los privados de las trasnacionales y narcotraficantes. Lograron la manipulación de conciencias controlando la información y por tanto los medios, legitimaron cada día la violencia estatal y su monopolio, modificaron cultura y valores, alteraron la conciencia patriótica, manteniendo formas y escondiendo acciones cotidianas antiperuanas y así consiguieron consolidar un Estado seudo nacional, sin nacionalización de la nación y sin ciudadanía. Un Estado de Derecho y una institucionalidad patrimonialista y por tanto con normas, leyes, justicia para los elegidos y con una clase política civil, sin intelectuales y sin izquierda.. Construyeron un autoritarismo sin más límites que los propios, basado en un consenso patrimonialista y clientelar, un uso selectivo y oculto de la represión, una combinación de terror fiscal y ayuda social, y un control mediático totalitario. Paralelamente la lógica y racionalidad instrumental y pragmática del imperio se trasladó a la toma de decisiones y a las formas de vida de generales, empresarios, tecnócratas, altos funcionarios: de la capital a las regiones, a las localidades. El triunfo de la ideología neoliberal se empezó a percibir en la dominancia de lo privado sobre lo público, en el egoísmo y la competencia respecto a la solidaridad, en la fuerza del mercado sobre la sociedad, de la subordinación frente a la soberanía y de la ganancia sobre el salario. El pueblo era una construcción estatal que iba reflejando la incultura primitiva de los militares, del fútbol, los chistes, el erotismo, los talk show, los diarios chicha. Las relaciones de poder articulan viejas relaciones que aluden a un terror histórico provocado por el primer genocidio o etnogenocidio inaugural cuando despojan al pueblo indio de sus territorios, de sus potencialidades de poder y de su sistema político, cuando se le impone la propiedad, el trabajo gratuito y la religión católica. Se reconstruye un pueblo bajo relaciones serviles, conformado de modo clasificatorio –racista- que tendrá que recurrir a la rebelión permanentemente para liberarse. Después de innumerables masacres, de constante disciplinamiento, ante una derrota queda una sociedad postradicional que busca un Mesías, que opta por el auto rechazo, una efímera multitud y débil conciencia histórica. Las FF.AA como herramienta de la globalización desata una política contrainsurgente y de subalternidad como para recordar aquel genocidio germinal. III. EL GOBIERNO DE LA CORRUPCIÓN. El 16 de septiembre Alberto Fujimori anunció que dejaba la presidencia y desmantelaba el SIN, tras revelaciones de corrupción de Vladimiro Montesinos. El 24 de septiembre Montesinos abandona el país con rumbo a Panamá –quien lo aceptó por recomendaciones del Gobierno norteamericano y de la OEA- y un mes después regresó, aprovechando el Vicepresidente Federico Salas para renunciar pretendiendo salvarse. Una semana después bajo presión norteamericana y de su instrumento la OEA Fujimori fracasó al hacer lo propio despidiendo a jefes militares. Ese es el momento cuando comienza a confirmarse la existencia de redes de corrupción y que la expansión mafiosa de los 90 fue más grande que la de los 80 con Fernando Belaunde y Alan García Pérez. La expansión neoliberal va de la mano con la de las narcomafias. Montesinos –como vimos- por décadas estuvo asociado al narcotráfico. En 1996, fue acusado por Demetrio Chávez, Vaticano, de recibir 50 mil dólares-mes por dejar pasar drogas. En agosto de 2000 se le descubrió, vendiendo armas a las FARC, 10 mil rifles AK-47 compradas a Jordania, aparentemente su último negocio oficial. Aquí comienza el protagonismo de los videos. En estas videocintas, que pudieran ser más de tres mil, filmadas en actos de corrupción o chantaje, con la intención de corromper para monopolizar el poder y al mismo tiempo construir un sistema de impunidad, que por lo visto hasta hoy funcionó a la perfección, pues allí se compromete a todos los poderosos del imperio que actuaban enlazados en Perú: la CIA, la embajada de los Estados Unidos, trasnacionales, políticos, empresarios, magistrados del Poder Judicial, del Tribunal Constitucional, del Jurado Nacional Electoral, dirigentes de partidos políticos, periodistas, militares, etc. Al parecer no se olvidó de ninguno, Fujimori antes de su huida se encargo de limpiar el prontuario de sus mejores servidores o socios, llevándose a Japón aquellos que comprometen al Ministro de Industria Joy Way, a Martha Chávez, el ex Ministro de economía Camet, Efraín Goldemberg o Pandolfi. Aparecen jefes de la supuesta oposición: del APRA como Agustín Mantilla, del Frente Independiente Moralizador como el Congresista Guido Pennano y Ernesto Gamarra (en un video le están pagando 3 mil dólares por desviar una investigación contra Montesinos), del Partido Popular Cristiano (el mismo de Lourdes Flores) Luis Bedoya de Vivanco y Rafael Rey. Ahora también se conoce que la mafia tenía infiltrados en la oposición desde que comenzaron a gobernar. Recientemente se sabe por que miembros del gabinete como Joy Way fueron excluidos de los videos. Él dirigía una mafia -seguramente hoy transformada en empresas- fungiendo como Agregado Comercial sin serlo, en la que estaban involucrados el Embajador en China Roberto Villarán Koechlin, el canciller Efraín Goldemberg, el Consejero Comercial Andrés Chong y algunos militares. Los negocios incluían aviones, repuestos, ferrocarriles, arroz, medicinas, maquinaria agrícola y servicios. Diplomáticos en negocios particulares a través de legaciones peruanas, un Presidente haciendo compras militares. Eran una cadena de mafias. Por ejemplo, otra era la relacionada con provisiones a las Fuerzas Armadas y el uso de los fondos de la Caja de Pensiones Militar Policial. Ella fue operada por Alberto Venero, testaferro de Montesinos-Fujimori. Venero admitió en sus confesiones ante el Poder Judicial que le pagaba comisiones a Montesinos por el manejo de la Caja, adquisición de armas, uniformes, chalecos, helicópteros. Desde 1995 Montesinos y Venero, aprovecharon del conflicto con Ecuador –parcialmente fraguado-para crear empresas fachada para abastecer a las FF.AA. Desde aviones hasta uniformes, misiles y equipos de comunicación, calculándose que se embolsaron más de 100 millones de dólares. Con los videos no quedan dudas de dos viejas dudas respecto a la honorabilidad de Fujimori y acerca de cuando comenzaron a operar. La dupla Montesinos-Presidente comenzó a actuar delictivamente, a aprender e interactuar con otras mafias, antes de que el segundo llegue a la Presidencia. Ya al mando de la nación incorporan a elementos de la cúpula militar. Construyeron una corte palaciega que evitaba las críticas y silenciaba por las buenas o las malas a quienes disentían. Actuaban defendiendo desde los mini crímenes contra personalidades o simples personas como los de dos agentes de inteligencia militar o algunos periodistas o políticos hasta los miles de asesinatos, desapariciones y torturas. Ellos felicitaban, posaban, defendían sus actuaciones con discursos inverosímiles, recibían mensajes por beeper para votar, se burlaban, acusaban de apologistas de terrorismo a los opositores, sostenían la autonomía de los poderes del Estado, la vigencia del Estado de Derecho. Igualmente cuando fue descubierta la mafia los siguieron defendiendo. Y los miembros de la mafia que iban apareciendo en los videos sostenían en los juicios que su riqueza era producto de herencias, negocios lícitos, que no sabían quien pagaba los salarios –sí Montesinos o por nómina-. Para apreciar los viejos sueños de enriquecimiento ilícito de Fujimori, recordemos que en 1990 los hermanos Fujimori junto a Rodolfo Matsuda, Augusto Miyagusuko y Absalón Vásquez, recogiendo enseñanzas de la izquierda formaron la ONG Apenkai para administrar las donaciones del Japón. Después del golpe Manuel y Augusto Miyagusuko fueron nombrados Presidente y Gerente de la Compañía Popular y Porvenir, la más importante empresa paraestatal de seguros, que por disposición gubernamental monopolizaba el aseguramiento de todas las empresas estatales. La empresa aseguró helicópteros del ejército, mismo que escogió a la empresa Debrett (de Benavides y Crousillat) para reponer los helicópteros bielorusos usados comprados y no entregados por cerca de 5 millones de dólares. Acusado el General Hermoza por Miyagusuko de recibir comisiones de Debrett, aquel anuló los contratos de seguros. Tiempo después el mismo Miyagusuko compró 1,689 Has. en Chavimochic (cuyo presidente era Rodolfo Matsuda Matsomura miembro de Apenkai, la ONG de Fujimori) por 2’300,000 dólares, de las cuales 800 Has. serían de SIGMA empresa proveedora de Popular y Porvenir. En dos años 1995-96 Popular y Porvenir cobraba 15 millones de dólares por el seguro de 70 naves y contrataba a Alejandro Saona, quien al mismo tiempo subcontrataba a Llosyd’s de Londres por la mitad, siendo la diferencia para Hermoza y Saona. El Gobierno nunca investigó estos hechos. El hecho más escandaloso fue cuando el Capital Gustavo Cestí acusó por el pagó indebido de una póliza de seguros al ejército por un millón 50 mil dólares. Por lo cual purgó una condena de 4 años. La corrupción tuvo continuidad con la mafia de Alan García, lo que muestra que los altos jefes militares acumulaban conocimientos y eran transgeneracionales. Pronto sabremos más sobre una empresa que opero con Alan García y después prosiguió con los negocios, nos referimos a Sergio Siragusa tras el cambio de Gobierno continuo con los negocios. Con Alan García pagó sobornos para la construcción del tren eléctrico. Con Fujimori continuaron los negocios relativos al tren eléctrico. Luego a través de otra firma, la empresa PROCRE –cuyo asesor legar era Javier Corrochano- pagó sobornos a los Almirantes y Contralmirantes de la Marina de Guerra para obtener el contrato de los mísiles otomat y cañones Oto Melara. Sobre la base de estas experiencias desde el mismísimo 1991, Montesinos junto al Comandante Jorge Wittembury y Javier Corrochano, montaron una red que monopolizaba la compra de armas y de la renovación de material bélico: compraron aviones MIG, helicópteros a Nicaragua, repotenciaron tanques y renovaron submarinos. Una verdadera mina de oro comparado con el robo de donaciones. Desde 1992 ya tenían constituidas por lo menos 15 empresas que centralizaban todas las adquisiciones, compartiendo ganancias con las familias oligárquicas Oscar y Enrique Benavides, Moshe Rotschild y José Luis y Cesar Crousillat . Mientras Moshe Rotshild ya vendía aviones Antonov usados, en ese mismo año aparece Alexandre Grolchetski vendiendo aviones del mismo tipo y le colocan como introductores al inefable Corrochano como asesor y al ex General Juan Carrera, quienes lo llevaron al palacio a platicar con Fujimori para concertar la negociación que consistiría en una fraguada donación de dos aviones, al mismo tiempo que Carrochano y Carrera se apropiaban de otros tres. Esta estafa llegó al poder judicial y nada ocurrió. El 28 de septiembre de 1995 se creó la empresa W21 Intertechnique por Moshe Rotshild, representando a la empresa Bielorrusia Beltekhexport, para ofertar 4 días después 18 aviones MIG-25 y mísiles por 762 millones de dólares. El Ministro de Defensa, General Malca era el operador, y en 1996 se compraron 14 aviones Sukhoi-25 y 12 MIG-29, todos usados e inservibles, pero que produjeron una inmensas comisión de por lo menos 19 millones de dólares. En marzo de 1998 la Marina de Guerra del Perú por licitación privada gastó casi 22 millones de dólares en la remotorización de dos corbetas misileras con un sobreprecio calculado en más de 9 millones. La corrupción fue diseñada con una estrategia de guerra, cada vez de modo más sistemático. Todo el tinglado lo fueron preparando minuciosamente desde el 5 de abril de 1992, cuando fue cerrado el parlamento, disuelto y declarado en reorganización el poder judicial. Blanca Nélida Colán fue nombrada Fiscal de la Nación tres días después como una trinchera jurídica. De hecho cuando surgieron las primeras denuncias sobre apropiación de donaciones internacionales, sobre el Grupo Colina y el narcotráfico esta mujer se encargaba de impedir la investigación. Un Comité integrado por el hermano de Fujimori –Santiago, después dedicado al tráfico legal (Alberto dio las leyes para que así sea) e ilegal de vehículos japoneses desde Chile-, por Moisés Pantoja Presidente de la Corte Suprema y Montesinos calificaban a los nuevos funcionarios del poder judicial. En 1993, con fondos provenientes del narcotráfico fundan empresas de testaferros de la mafia en Panamá y otros lugares, con el objeto de blanquear dinero y al año siguiente comienzan a operar con cuentas en el banco Wiese y sus funcionarios actúan como administradores financieros de la banda. Paralelamente los ingresos de las privatizaciones que no se podían gastar en inversión de acuerdo a las previsiones del FMI, se comienzan a gastar con decretos supremos de urgencia y de total secritud, excepto para el FMI que de controladores terminaron como encubridores y los ministros de economía que administraban las privatizaciones. Las operaciones de privatización, de gasto en armas, de gasto social y el trato a la deuda, comprometen aparte de la mafia, a militares, empresarios, tecnócratas, altos funcionarios, vendedores y mafias internacionales en una cadena que potenciaba enormemente los ingresos. En noviembre de 2000 de 8,825 millones de dólares ingresados oficialmente por privatizaciones –se presume que en realidad se obtuvo 15 mil millones, de los cuales el fisco sólo ingresó 5,920 millones- solo había 265 mil dólares en el Banco Central y 1,900 depositados en la banca Suiza. Los fondos del Fondo de Fomento a la Vivienda se usaron para gastos sociales –en la realidad políticos y de campaña-en los que estuvieron implicados ministros y empresarios. Desde 1992 también vieron la posibilidad de hacer negocios con la deuda, con su renegociación y con las reservas del país. Entre 1994-1997 se dan acuerdos secretos que habrían quedado archivados en el Banco de la Nación. En la compra de papeles de la deuda peruana, el Gobierno encargó al Swiss Bank comprar a los tenedores por un monto de 1,200 millones de dólares a un 42% del valor cuando estos estaban a un 15%, después se incluyeron en la renegociación Brady a un 70% de su valor. En solo esta operación se embolsaron 290 millones. En la renegociación conocida como Plan Brady se incluyeron otras deudas como el pago de los buques Pachitea y Mantaro, 42 millones de sobrepago que aun estaban en litigio por actos de corrupción del año 83, incluyendo intereses y moras. Asimismo, las deudas Ferrostal y AIG pagadas a cambio de camisones. En el primer caso se trataba de 180 millones no pagados de un adeudo por la compra de submarinos y que fueron incorporados a la deuda. En el caso de AIG había 10 millones de dólares de recompensa por lograr el pago de una deuda, que después apareció en el Plan Brady. En 1996 dentro del programa de recompra con la banca privada internacional, se acuerda incluir la deuda rusa con un valor mucho más bajo, se pagó al 12%, que era un precio excesivo. Se calcula que Fujimori y sus socios se embolsaron unos 100 millones de dólares. También se viene investigando los inmensos recursos obtenidos con la privatización, son 8 mil millones de dólares y sus intereses. Algunos piensan que la mitad se gasto en regalar alimentos y el resto en campañas electorales y simple apropiación. Se han encontrado cuentas en Panamá, Suiza, Lima, Estados Unidos y se vienen investigando otras en Singapur, Japón, etc. Los datos cada vez son más abundantes sobre las actividades gansteriles de esta banda. En el presupuesto del 2000 el 11% eran para defensa y 10% para el Ministerio del Interior. Estos porcentajes sumados al presupuesto del SIN y "otros gastos corrientes" superan fácilmente el 30% del presupuesto del país que lo gastaban a discreción. Los vínculos con el narcotráfico son aún más oscuros, no obstante que el narcotraficante Demetrio Chávez, El Vaticano declaró en 1996 que había pagado 50 mil dólares mensuales durante cinco años, lo que equivale a 3 mil millones de dólares. A ello hay que sumar los ingresos propios como los obtenidos usando el mismísimo avión presidencial que en 1996 lo encontraron con 174 Kg de cocaína. Hay cálculos de por lo menos 4 narcovuelos al año. Dos buques de la armada peruana: Matarani e Ilo, fueron descubiertos en Europa con grandes cantidades de cocaína. En pocas palabras todas las FFAA estaban involucradas en el narcotráfico. Con toda esta escasa información es aun difícil decir cual fue la médula de la corrupción. Para Diego García Sayán, Ministro de Justicia del Gobierno transitorio de Paniagua, fue el tráfico de armas o sea la compra de armas subvaluadas. Calcula que el 25 o 30% de las exportaciones de un año, unos 1,500 millones de dólares se gastaban en ello. Solamente la pura comisión en la compra de los MIG29 se calcula en 400 millones. La mafia trabajaba con un grupo de testaferros haciendo movimientos financieros en el banco Wiese, el Banco de Crédito, Interbank de México, bancos de Bolivia, Miami, Nueva York, bancos suizos y en los paraísos fiscales del caribe. En la Caja de Pensiones Militar Policial estaba articulada al Banco de Comercio a través de FINSUR que triangulaba las sucias operaciones relacionadas con la venta de armas; las dos últimas de propiedad de la primera. El testaferro de Montesinos-Fujimori era Juan Valencia, agente del SIN, director de FINSUR y con un puesto en La Caja. También estaba asociado a Popular y Porvenir que aseguraba el 90% de los seguros del Gobierno. La Caja realizó operaciones fraudulentas en la compra de acciones a Financiera del Sur y la cadena de hoteles "Las Américas". Por esas entidades pasaban los productos del narcotráfico, chantaje, tráfico de influencias y beneficios por la venta de armas. La Comisión Waisman en febrero del 2001 estaba investigando a más de 300 presuntos implicados en las fechorías. Alan García dejó una deuda por 20 mil millones de dólares que en una década Fujimori la llevó hasta los 35 mil millones, no obstante haber pagado 12 mil millones en esos años. El Fiscal Especial, José Ugaz, presentó el 9 de abril de 2001 una acusación constitucional contra Fujimori por delitos de rebelión, asociación para delinquir y fraude al tesoro público. Se sabe que la banda utilizó los métodos mediáticos más de punta para hacer triangulaciones para el uso del tesoro público, incluyendo movimientos financieros virtuales con la asesoría de las mafias internacionales del narcotráfico, de Colombia, de la Argentina o de Rusia. Por lo menos hizo un viaje al año al Japón donde Aritomi, el embajador del Perú en ese país le llevaba las cuentas, además de 10 viajes internacionales por año a otros países a recoger fondos que nunca llegaron. Uno de los críticos más mordaces de Presidente, como lo llamaba, es el periodista Cesar Hildebrandt, quien sintetiza duramente lo que fue este régimen bestial y sin doctrina; que, por lo que dice, ni siquiera mereció llamarse neoliberal: "...inauguraba escuelas en las que se había robado con el cemento, prometía obras que no podía hacer, condecoraba a los pandilleros de uniforme con los que había organizado la sobre valuación de la chatarra con la que repondríamos el material caído en la guerra que perdimos y fingimos ganar (N de R: se refiere a la guerra con Ecuador). Y por la noche, los domingos, ejercía el arte de mentir en TV con su mejor sonrisa de costado: todo estaba bien, la pobreza había sido casi eliminada, las Fuerzas Armadas depuradas, Montesinos era un patriota, los congresistas de la oposición habían comprendido por fin y por eso cambiaban de tienda..... Sus embajadores no eran tales sino agentes de sus negocios y testaferros de sus triangulaciones sino agentes de sus negocios en la banca no auditada. Sus generales –todos derrotados- eran proveedores de plata negra. Su experto en seguridad nacional era un agente de la CIA. Su cura favorito era un fascista fascinado por la idea de pisotear los derechos humanos. Su jefe del ejército daba órdenes al grupo de asesinos llamado "Colina". La prensa que degustaba era la que había comprado su mayor secuaz. La TV que lo hacía llorar de la emoción era la que sus esbirros expropiaron de facto y a empellones. Sus enemigos, empalados en la prensa basura que él mismo financiaba, eran los que se habían atrevido a decirle no. Y nadie podía estar fuera de ese libreto gigantesco. Por eso perdimos el Tribunal Constitucional (abolido), la poca autonomía del poder judicial(arrasada). El contrapeso del Congreso (hecho madero de milicos), el control del Consejo Nacional de la Magistratura(convertido en oficina de subasta de sentencia), la dignidad de la Fiscalía de la Nación (devenida burdel donde una madame hacía lo que Montesinos ordenaba y más, por sí acaso). Y perdimos a las Fuerzas Armadas, con las que el "asesor" trapeaba el piso y robaba para él y su jefe. Y perdimos la guerra del 95. Y la guerra contra el desempleo. Y perdimos el cielo: mirarlo." Este fue el Perú durante una década. No obstante, estamos hablando del mundo interno, lo que los videos y los valiosos periodistas críticos de investigación hicieron visible, de lo ocurría al interior del Perú. Falta mucho que decir sobre los lazos con las mafias internacionales y el poder mundial. Esbocemos algunos planteamientos. La producción y distribución de drogas, la compra de armas y los negociados privatizadores siguen el esquema de poder colonial. Con relación a las drogas, en la América Andina los campesinos pobres reciben porciones ínfimas de los ingresos, mientras que en el centro imperial –las metrópolis del capitalismo avanzado- las mafias de narcotraficantes ligados al capital financiero se quedan con más del 90% de los ingresos. En varios países andinos han manejado los resortes fundamentales del Estado y fingen proyectos para erradicar los cultivos y luego ser certificados por quienes son los consumidores e inversionistas de las grandes ganancias. Esta probado que las operaciones de blanqueo no pueden hacerse sin la complicidad o aceptación del sistema bancario y organizaciones financieras del centro con tentáculos en la periferia. Un caso probadamente documentado por blanqueo de dinero es el del Banco Internacional American Express, de los Estados Unidos, con presencia en Islas Caimán. En el otro lado de la cadena esta el caso de Interbanc, banco privatizado en 1994 a favor de Darby Overseas consorcio domiciliado en Islas Caimán, creado por Mr. Brady (el mismo ex Secretario del Tesoro de George Busch) y Mr. Hollis McLaughlin, Jefe de asesores de la Presidencia. El responsable de Interbank en Perú era nada menos que el Ministro de Economía de Fernando Belaunde: Mr. Carlos Pastor. Existen videos en los que asoma la presencia imperialista en toda su dimensión de rapiña. En uno aparece un Vocal Supremo recibiendo instrucciones de Montesinos para favorecer a una trasnacional norteamericana en un conflicto legal con otra francesa, argumentando que el Embajador norteamericano en Perú está preocupado por el asunto y explicando la necesidad del apoyo de Estados Unidos en el conflicto con Ecuador. Se trataba nada menos que del yacimiento de oro más grande del mundo: Yanacocha-Buenaventura. Inclusive el Embajador francés protestó duramente por la injerencia diplomática norteamericana en el asunto. Existen cálculos acerca de las ganancias mundiales de los múltiples negocios encadenados entre sí, controlados por redes mafiosas más o menos estables, como son: tráfico de armas, protección, secuestro, tráfico de influencias, contrabando, tráfico de emigrantes internacionales, prostitución, juego clandestino, divisas, materiales nucleares, etc. Si a estas actividades les agregamos las ganancias legales derivadas de las ilegales las ganancias en 1997 se estiman en más de tres billones de dólares, cifra equivalente al 10% del producto bruto mundial. Las mafias internacionales vienen conformando una burguesía trasnacional integrada por funcionarios internacionales, j